"CON JESÚS, PALABRA ENCARNADA, NUESTRA VIDA SERÁ TRANSFORMADA"

MENSAJE DEL PARROCO

LA COMUNIDAD

“Todo en la Comunidad, nada sin la Comunidad”

 

Queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús, Señor y Salvador nuestro, un saludo de hermano, de amigo y de pastor.

 

AGOSTO 2020, si bien es cierto que julio fue un mes cargado de emociones, agosto no lo es menos. Agosto es el mes del cambio y con el cambio vienen los sueños y las esperanzas. El 16 es día de la Restauración de la Republica y es el día del cambio de autoridades para empezar un capítulo más en nuestra historia.

 

La Iglesia nos propone, para este mes, el valor de LA COMUNIDAD, para iniciar con fuerza y con optimismo. Es el mes en el que reavivamos el encuentro con Jesucristo presente en medio de una comunidad viva en la fe y en el amor fraterno, animados por el lema: "Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18, 20). 

 

El fundamento de la vida cristiana es "La Comunidad". Podemos partir del hecho de que Dios es comunidad, le llamaremos Comunidad Trinitaria, conocida, según la Biblia, desde el inicio de la fundación del mundo, se manifiesta, junto en la creación del hombre cuando Dios dice: "AGAMOS al hombre a NUESTRA imagen y semejanzas" (Gen 1, 26). En esta conversación, el Padre habla con el Hijo y el Espíritu Santo, invitándoles a formar parte en la creación del hombre, la criatura que luego será "casa de Dios" (Conf. 1Pe 2, 5-7), "Templo del Espíritu Santo" (1Cor 6, 19). Luego de hecho el hombre, le hizo la compañera y les mandó a crear la comunidad: "Crezcan, multiplíquense y llenen la tierra" (Gen 1, 28).

 

Dios se eligió una gran comunidad, un pueblo como su propiedad personal y hace alianza con ellos, alianza de amor mutuo, hablamos de Jerusalén. Dios habito en esa comunidad, peleó por esa comunidad, defendió a esa comunidad, se entregó a esa y por esa comunidad, y terminó padeciendo, muriendo y resucitando por esa comunidad, en la persona del Hijo, Jesucristo, Señor y Salvador nuestro.

 

Después de la ascensión de Cristo al Cielo, nos envió el Espíritu Santo el cual nos constituirá en comunidades vivas de amor a todos los que creemos y nos sometemos a Cristo Jesús. Los apóstoles, después de Pentecostés, con la fuerza del Espíritu Santo, formaron comunidades de fe y de amor; comunidades grandes de personas que renunciaban a un “YO” para establecer el “NOSOTROS” y eso es la Iglesia hoy, una gran comunidad de comunidades, Nueva Jerusalén o Jerusalén del Cielo.

 

El mundo es una comunidad de comunidades que son los continentes, que se constituyen a su vez, en comunidad de comunidades que son los países que lo conforman y que a la vez se constituyen también en comunidad de comunidades, y así lo pueblo y las pequeñas comunidades de los pueblos y las familias de las que están compuestas las pequeñas comunidades.

 

Queridos hermanos, si no vivimos en comunidad, no somo Iglesia, porque “la Iglesia es la comunidad creyente” y “la comunidad creyente es la Iglesia”.

 

El Plan Nacional de Pastoral divide cada parroquia en pequeñas comunidades con el fin de que la vivencia del amor se plenifique y se convierta en acciones tales como: el perdón, la solidaridad, la caridad, etc. les pedimos encarecidamente a los miembros de cada comunidad que se unifiquen y participen de la pequeña comunidad del sector, donde se dispensa la gracia de Dios.

 

 

Qué bueno es vivir unido, en comunidad y bien comprometido…”.

 

 

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