ESPIRITUALIDAD

Es la dimensión formativa que funda el ser cristiano en la experiencia de Dios, manifestado en Jesús, y que lo conduce por el Espíritu a través de los senderos de una maduración profunda. Por medio de los diversos carismas, se arraiga la persona en el camino de vida y de servicio propuesto por Cristo, con un estilo personal.

 

La Iglesia invita a los jóvenes a recorrer el “camino de la santidad”, recreando la experiencia de Jesús en cada ambiente donde se encuentren. Esta espiritualidad debe tener las siguientes dimensiones.

ENCUENTRO CON CRISTO

Encuentro con un Cristo vivo: Este encuentro debe renovarse constantemente por el testimonio personal, el anuncio del kerigma y la acción misionera de la comunidad. El kerigma no sólo es una etapa, sino el hilo conductor de un proceso que culmina en la madurez del discípulo de Jesucristo. Sin el Kerigma, los demás aspectos de este proceso están condenados a la esterilidad, sin corazones convertidos al Señor. Sólo desde el Kerigma se da la posibilidad de una iniciación cristiana verdadera.


CONVERSION

Proceso de conversión: Esla respuesta inicial de quien ha escuchado al Señor con admiración, cree en Él por la acción de Espíritu, se decide a ser su amigo e ir tras Él, cambiando su forma de pensar y de vivir, aceptando la cruz de Cristo, consciente de que morir al pecado es alcanzar la vida.


Compromiso espiritual

Compromiso espiritual, Discipulado: La persona madura constantemente en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesús Maestro, profundiza en el misterio de su persona, de su ejemplo y de su doctrina. Para este paso, es de fundamental importancia la catequesis permanente y la vida sacramental, que fortalecen la conversión inicial y permiten que los discípulos misioneros puedan perseverar en la vida cristiana y en la misión, en medio del mundo que los desafía.


La Oración

Estar animada por la oración “a solas con el Señor” y la “comunitaria”: La oración es nuestra línea directa con el cielo. ¡La oración es un proceso de comunicación que nos permite hablar con Dios! Él quiere que nosotros nos comuniquemos con Él, como una llamada telefónica de persona a persona.


Lectura de la Biblia

Alimentarse de la palabra de Dios: la Biblia es la Palabra de Dios escrita. Es el libro más importante que se ha escrito jamás. Es un relato narrado por testigos oculares de hechos históricos de tal magnitud que han marcado literalmente el mundo en el que vivimos. Leer la Biblia es dialogar con Dios y con los instrumentos que el utilizo para plasmar su palabra en papal.


Vida Comunitaria

Ser vivida en comunidad: Una Comunidad es “un grupo de personas asociadas con el objeto de llevar una vida en común, basada en una permanente ayuda mutua". El grado de vida común y de ayuda mutua varía ampliamente según la comunidad.


Los Valores de Reino

G)    Inspirada en los valores del Reino: Hablar de los valores es una cosa, pero vivirlos es otra historia. ¿Realmente es tan difícil? Si vivimos las bienaventuranzas (Mateo 5,3-12. Lucas 6,20-23) vivimos los valores del reino.


Opción por los Pobres

Expresarse en la opción por los pobres: La opción preferencial por los pobres es hacer un compromiso con los pobres de nuestro pueblo y el mundo.


Espíritu Misionero

Proyectarse en un espíritu misionero: El servicio misionero para la propagación de la Fe para ayudar a otros jóvenes a crecer en la fe católica y a realizar la propia vocación. Una misión que comprometan en la animación misionera de los otros jóvenes.


Al Estilo de María

Expresarse al estilo de María y en la unión con ella: la Santísima Virgen María, Madre de Dios y madre nuestra es clave para nuestro crecimiento espiritual. Ella ha de ser vista en su plena juventud, con un compromiso radical con la fe que la llevara a entregarse abnegadamente a Dios.


Celebrada en la Liturgia

Ser celebrada en la liturgia: Sin una vida sacramental, sería difícil nuestro misión, ya que la misión es vocación y la vocación, sea cual sea, integra a los sacramentos, sin los cuales no se alcanza la plenitud de la fe. Subrayamos, en cuanto a la recepción de sacramentos, el bautismo, la confirmación y la Eucaristía y como última instancias, sin que sea la menos importante, el matrimonio o la vida sacerdotal y religiosa.