El poder de perdonar

Hay mucha gente que, por no ir a la Iglesia, por no humillarse ante el sacerdote, por no cuestionarse por sus pecados, dice que se confiesa directamente con Dios.

Secundando este egoísmo humano y haciendo caso omiso de lo que dice la Biblia, los protestantes enseñan que no hay que confesarse con un hombre, sino con Dios. A tal propósito cital al profeta Jeremías, que dice: "Maldito el hombre que confía en otro hombre" (Jer. 17, 5).

Lastima que, como siempre, no sitan ni siquiera todo el versículo completo, que continúa de esta manera: "... que busca su apoyo en un mortal y que aparta su corazon de Yahveh". Teniendo presente todo el versículo, vemos que Dios rechaza al que pone su confianza en un mortal, apartandose de él, que no es el caso de los que se confiesan.

En el caso de la confesión, es todo lo contrario. No se pone la confianza en un hombre, sino que se sirve de una persona encargada por Dios, para acercarse a él.

Además de ir en contra de este texto biblico en cuestion, los protestantes parecen desconocer otros dos textos del evangelio, en donde se ve claro que es Cristo el que da tal autoridad a los apostoles y, por medio de ellos a la Iglesia, representada en sus ministros, que son sus sucesores:

Jesús les dijo de nuevo: "¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes". Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: "Reciban el Espíritu Santo. Los pecados serán perdo nados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan" (Jn 20, 21-23).

Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo (Mt 18, 18).

En estas citas se ve claramente la extension de uno de los poderes conferidos por Jesús a Pedro y a los otros ministros de la Iglesia, que han recibido la consagración sacerdotal.