La Biblia y María

  

Ella te pisara la cabeza

 

Vi el el cielo una señal...

Los católicos veneramos (no adoramos), de manera especial a la Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Redentor.

Los protestantes, al contrario, no saben como rebajarla de la altura en la cual la colocó Dios, al hacerla madre de su Hijo.

Abriendo la Biblia, nos damos cuenta de que María es Santa (Lc 1, 28); Obediente (Lc 1, 45); Humilde (Lc 1, 38); Fiel cumplidora de la Palabra de Dios (Mt 12, 46.50); tan Amiga de Dios que logró adelantar la manifestación del Mesías (Jn 2, 1-12); que lo acompañó hasta la Cruz (Jn 19, 25); que acompañó a los Apóstoles hasta el nacimiento de la Iglesia (Hch 1, 14); y que es Madre de Dios (Lc 1, 43).

Los protestantes, desconociendo estos textos, sacan a colación estas citas:

“Mientras él aún hablaba a la gente, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar. Y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar” (Mt 12, 46.47).

“¿De dónde le viene esto? Y ¿Qué Sabiduría es esta que le ha sido dada? ¿Y esos milagros hechos por sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María y hermano de Santiago, José, Judas, y Simón? ¿Y no están sus hermanas aquí entre nosotros?” (Mc 6, 2.3).

“¿No es éste el hijo del carpintero? ¡Pero si su madre es María, y sus hermanos son Santiago, y José, y Simón, y Judas! Sus hermanas también están todas entre nosotros, ¿no es cierto? ¿De dónde, entonces, le viene todo eso?» Ellos se escandalizaban y no lo reconocían” (Mt 13, 55.56).

Con estos textos a la mano, los protestantes dicen que María no es virgen, porque tuvo otros hijos.

Si somos honestos, y sabemos leer, no podemos afirmar esto, porque los textos no hablan para de hijos de María, sino de hermanos de Jesús, que no es lo mismo.

Lo que se hace necesario aquí es ver que tipo de hermanos de Jesús son estos: Santiago, José, Simón y Judas.

Por ejemplo, en Hechos 1, 14.15 se habla de hermanos de Jesús y se dice que eran unos ciento veinte ¿Por qué no dicen los protestantes que estos ciento veinte eran hijos de María?

Si estudiamos bien la Biblia, nos damos cuenta de que la palabra hermano quiere decir pariente, en algunos casos, en otros casos, para referirse a los miembros de la misma tribu.

Un ejemplo claro lo tenemos en Gén 11, 27-28 donde se dice expresamente que Lot era sobrino de Abram:

“Esta es la descendencia de Terá: Terá fue padre de Abram, de Najor y de Harán, Harán fue padre de Lot. Harán murió en Ur de Caldea, su tierra natal, antes que su padre Terá”.

Después, en Gén 13, 8 a este mismo Lot, Abram lo llama hermano:

“Dijo, pues, Abram a Lot: Ea no haya disputa entre nosotros pues somos hermanos”.

Otro ejemplo lo tenemos en Gén 14, 14:

“En cuanto oyó Abram que los cuatro jefes habían llevado prisionero a su hermano Lot, escogió trescientos dieciocho de sus hombres que se habían criado en su casa y los persiguió hasta la ciudad de Dan”.

Además de esta explicación, en los Evangelios encontramos claramente que María, la madre de Jesús, no es la madre de estos hermanos, sino otra María. El evangelio de Mateo habla de las mujeres que estaban en el calvario, dice:

“También estaban allí, observándolo todo, algunas mujeres que desde Galilea habían seguido a Jesús para servirlo. Entre ellas estaban María Magdalena, María, madre de Santiago y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo” (Mt 27, 55-56).

Esto nos sugiere que esta María, madre de Santiago, de José y de los Zebedeos, era pariente de María la madre de Jesús, por lo tanto estos son parientes de Jesús y como no existía la palabra primo, se decían hermanos.

Lo mismo leemos en Mc 15, 40-41:

“Había unas mujeres que miraban de lejos, entre ellas María Magdalena, María, madre de Santiago el Menor y de José, y Salomé. Cuando Jesús estaba en Galilea, ellas lo seguían y lo servían. Con ellas estaban también otras más que habían subido con Jesús a Jerusalén”.

Y si acaso queda todavía alguna duda, tenemos unos textos muy significativos. Antes de morir, Jesús entrega su madre a Juan (recordemos que Juan era uno de los Zebedeos):

“Cerca de la cruz de Jesús estaba su madre, con María, la hermana de su madre, esposa de Cleofás, y María de Magdala. Jesús, al ver a la Madre y junto a ella al discípulo que más quería, dijo a la Madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» Después dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa” (Jn 19, 25-27).

Resulta evidente aquí que María no tiene ni esposo (se habría muerto José) ni hijos que la pudieran acoger; para los judíos es signo de maldición que una mujer quede sola.

Hay otros textos que necesitan ser aclarados para no incurrir en error.

Hablando del nacimiento de Jesús, el Evangelio de Cristo usa el termino de primogénito: “Y dio a luz a su hijo primogénito…” (Lc 2, 7)

Para nuestra mentalidad es lógico que el uso de este termino se opone al significado de “unigénito”. Por lo tanto María tuvo más hijos, esta conclusión termina de ser lógica, si estudiamos en el contexto histórico el significado que se le daba.

En sentido bíblico, primogénito (bejor, en hebreo) es el primer hijo, tanto si es único como si son varios. Esto debido a una prescripción de la ley de Moisés, que exigia la consagración del primer hijo, que se llamaba primogénito. No importaba que fuera el primero de otros hijos, de hecho no se esperaba el nacimiento de otro hijo para consagrar el primero:

“Consagrarás a Yavé todos los primogénitos. Todo primer nacido de tus ganados, si es macho, pertenece a Yavé” (Ex 13, 12).

La ley prescribía la fecha del rescate y lo que debían pagar (Num 18, 15; Lv 5, 7; 12, 8). Por eso leemos en San Lucas:

“Asimismo, cuando llegó el día en que, de acuerdo a la Ley de Moisés, debían cumplir el rito de la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, tal como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También ofrecieron el sacrificio que ordena la Ley del Señor: una pareja de tórtolas o dos pichones” (Lc 2, 22-24).

Es interesante el descubrimiento que se hiso en el año 1922 en Tel-el-Yeudieh (Egipto). Se trata de una lápida mortuoria del año 5 a.C. la inscripción hace alusión a una mujer hebrea, Arsinoe, a quien esta dedicada: “En los dolores del parto de mi primogénito la muerte me conduja al fin de la vida”. Es lógico que si esta mujer judía murió al dar a luz a su primer hijo, no tuvo más hijos; y a pesar de esta evidencia, a este, su único hijo se le llama primogénito.

Ante la evidencia de estos textos y el razonamiento lógico que hemos hecho ¿Por qué los protestantes siguen leyendo e interpretando mal la Biblia?
CONTINUA...